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Las formas pensamiento y sentimiento (La Caja de Pandora)

El ser humano es una partícula de la fuente que la creó. De ahí que se diga que estamos hechos a su imagen y semejanza.

Somos portadores de toda la información de la creación, o sea, un fractal. Somos dioses manifestados en la Tierra. Seres multidimensionales encarnados en una realidad polar, donde nuestras creaciones, ya sean físicas o energéticas (pensamientos y sentimientos), van dirigidas con una intención y precedidas de nuestro nivel de consciencia o ignorancia.

Nuestra esencia parte de la fuente que la creó, en busca de una experiencia que la enriquezca, y por el camino, va descendiendo por diferentes niveles conscienciales y densidades atómicas, subdividiéndose en múltiples partículas. Esos diferentes estados o niveles de consciencia es lo que nuestro cerebro humano entiende como Dimensión (teoría de la membrana), cada una de las cuales vive diferentes realidades (teoría de las supercuerdas), hasta llegar a la materialización más densa, que es la realidad en la que nos encontramos.

El cuerpo en el que estamos encarnados representa nuestra realidad consciente, nuestro presente, nuestro aquí y ahora, es el punto de anclaje, la síntesis de todas las partículas y de todas las realidades que nuestra esencia creó desde que inició su viaje experimental de la fuente hasta aquí. Eso significa que estamos conectados a toda esa red de fractales, a nuestro árbol fractal. Es por ello que somos multidimensionales. Esta explicación la encontramos representada en el símbolo de la flor de la vida, que es el que mejor lo sintetiza.

 

Cuando la consciencia multidimensional interfiere en nuestra vida cotidiana y se pierde la noción o el equilibrio de en qué realidad estamos viviendo, es cuando se habla de desequilibrio o enfermedad psíquica y se utilizan etiquetas o conceptos como: esquizofrenia, bipolar, desdoblamiento de la personalidad o personalidad múltiple, etc. Podríamos decir que nuestro último punto de referencia importante, a nivel de evolución consciencial, fue hace 13.200 años aproximadamente, con la caída de la civilización Atlante. El hecho de que desde los planos
superiores se decidiera terminar con esta civilización, se debe al mal uso que se hizo de la energía, ya que se anuló la cocreación desde el corazón empezando a cocrear desde la energía de la mente.
Estas dos fuentes de co-creación son las que definen exactamente lo que es un ser crístico o anticrístico. O dicho en otras palabras, un ser que crea en amor (crístico) o en desamor, desarmonía, esclavitud (anticrístico).
Fuera de todo contexto religioso, que recordemos que son herramientas de manipulación y anulación de la voluntad del ser, el cocrear de una manera u otra, lo hace el nivel de desarrollo consciencial que uno tiene,
y ambas forman parte del aprendizaje de la maestría en la dualidad, donde la emoción y el sentimiento son la materia prima que genera el pensamiento cocreador, los campos de intención, aquellos sobre los que trabaja la radiónica (radiación de iones; recordemos que somos un campo bioeléctrico).

Es por ello que ha sido necesario vivir y experimentar lo que se conoce como matrices de control, para ver en qué grado evolutivo consciencial estamos o queremos estar. Así, tenemos la matriz 12:60, donde el cerebro humano procesa la información por un algoritmo de doce bits de información cada 60 segundos. Este algoritmo es una programación que crea un patrón de cocreación consciencial impuesto por los ángeles caídos en la etapa llamada “La caída de la torre de Babel”, donde nuestros hemisferios cerebrales fueron separados por el córtex cerebral anulando muchas de nuestras capacidades sensoriales y extrasensoriales para vivir en un estado de consciencia primitiva, donde lo importante es el aspecto material y la supervivencia.

Llega un momento, en el aprendizaje de un ser, en el que éste se da cuenta de que lo material, la apariencia y el estatus no crean la felicidad y se embarca en una búsqueda existencial, aunque sigue necesitando una figura externa que le guíe y le ayude a encontrar su poder. Ésa es la siguiente matriz de control, llamada 13:20, en la que las personas empiezan a buscar en el conocimiento de antiguas civilizaciones, corrientes filosóficas, etc. Se sigue utilizando la fuerza de la mente para crear y controlar. Se busca abrir la tercera visión y activar la pineal.

Pero llega un momento en que uno se da cuenta de que sigue sin tener el control total de su vida, percibiendo mentiras y cosas que no encajan, incluso en conocimientos ancestrales. Te das cuenta de que son informaciones interpretadas y procesadas por la mente humana del momento. Entonces caes en la cuenta de que eres uno con Dios, uno con la fuente, uno con el espíritu. Sabes que toda la información que necesitas está dentro de ti. Sólo tienes que pedir y tener fe, confiar ciegamente y sentir qué es lo correcto para ti, aunque vaya en contra de todo lo establecido. Ésa es la matriz 13:21. La matriz del Cristo interno, donde uno reconoce que es su propio maestro y donde el objetivo es conectar con él para volver a casa, a la fuente.

La única forma de poder conectar con este maestro interno y acceder al portal del cielo (cosmos y macrocosmos) de la verdad universal es através del corazón. Es por eso que el Maestro Jesús decía: La verdad os hará libres. Es a través de este portal desde donde uno se libera realmente de toda atadura física y mental, desde donde uno adquiere toda la fuerza y la sabiduría para co-crear su realidad. Éste es el cristal o portal que se debe activar primero y luego hacer uso de la pineal como sistema de navegación, y no al revés, como se ha estado haciendo.

Nuestro cuerpo biológico de carbono tiene lo que llamamos 3 cristales taquiónicos. Taquiónicos por la frecuencia de luz que maneja. Están situados en el perineo (chakra base o raíz), corazón y corona. El del perineo y el de la corona cumplen una función registradora como las cajas negras de los aviones, o sea, guardan todo el historial de nuestras acciones, pensamientos, decisiones, etc., el chakra raíz de nuestras encarnaciones terrestres y la corona de las extraterrestres. La pineal es el sistema de navegación, modula las ondas frecuenciales que emite el cerebro para navegar por nuestro árbol de la vida, siempre que se active desde el cristal del corazón. Este cristal del corazón es el que se conoce como Llama Trina. A través de él se accede a la energía crística, es decir, se eleva la frecuencia de nuestro cuerpo de carbono a cristal de silicio. En función de nuestra masa corporal y edad, tenemos un determinado porcentaje de agua, que es el mayor elemento de nuestro cuerpo y de nuestro planeta. Esto hace que seamos una caja de resonancia y atracción perfecta de las emisiones de onda que son emitidas desde el cerebro, llamadas campos electromagnéticos. Nuestro cerebro emite ondas según el estímulo que las genera. De este modo llegamos a la conclusión de que somos antenas que emiten y reciben ondas de información (pensamientos y sentimientos) y que en función de esa información, creamos un determinado estado de ánimo y una determinada realidad a través de nuestros procesos bioquímicos.

Por ende, entendemos también que somos vulnerables a determinados campos energéticos de personas, lugares y objetos dado que todo emite una frecuencia, porque todos somos creados a partir de la luz. La forma emite una frecuencia de onda, el sonido otra y la luz otra. Los lugares y los objetos quedan magnetizados con estas frecuencias. Por eso cuando coges un objeto de otra persona, puedes conectar con su energía, o si te encuentras en un determinado lugar puedes conectar con lo que allí ha sucedido.

El concepto de las frecuencias de onda, trabajadas a través de la radiónica y radiestesia, ya se conocía y se trabajaba muy bien en Egipto, pero son conceptos que se han quedado muy encasillados en temas de armonización de espacios, etc., cuando en realidad se trata de un concepto global de cómo funcionan y se comportan los campos electromagnéticos. Es la base de la alquimia, de la magia, de la cocreación, es la base de los campos de intención y el biomagnetismo (más información en el módulo 4: El Templo de cristal y los 9 pasos del alma).

La flor de la vida es la representación de cómo la consciencia cocrea en un campo armónico, en un campo crístico, que es llamado campo unificado de consciencia. Unificado, porque está magnetizado con la energía del amor. Eso es lo que lo sostiene aunado.

Cuando uno emite o vive rodeado de campos desarmónicos, acaba desequilibrando su sistema y generando enfermedades. Recordemos que toda enfermedad es producto de un desequilibrio, de una desarmonía.

¿Cómo evitar la desarmonía?: estando en una vibración elevada.

¿Cómo conseguimos estar con una vibración elevada?: alimentándonos correctamente, llevando una dieta alcalina; descansando, trabajando y viviendo en un ambiente saludable. Manteniendo unos pensamientos y sentimientos amorosos y sanos.

Respecto al tema de la dieta alcalina, cuando ingerimos alimentos, éstos se metabolizan y dejan un residuo en nuestro cuerpo que es de naturaleza más o menos ácida, según sea el tipo de alimento. Si es alcalino, puede extraerse rápidamente del cuerpo con poca energía, pero si es ácido, a la sangre y el sistema linfático les es más difícil eliminarlos, quedando entonces almacenados en órganos y tejidos como materia sólida, cristales de baja vibración, que producen bloques y perturbaciones en los niveles vibratorios de las células. A mayor cantidad de subproductos ácidos almacenados, más se convierten esos tejidos en ácidos, y cuando esto sucede aparece un microbio que cuando percibe el ácido determina que el cuerpo está preparado para descomponerse.
Cuando un organismo muere, su cuerpo cambia a un medio altamente ácido y es consumido por los microbios. Todas las enfermedades humanas son el resultado de este ataque. Los alimentos inadecuados reducen el nivel vibratorio hasta el punto en que las fuerzas de la naturaleza inician el proceso de descomposición. Los alimentos que comemos determinan casi por completo si el cuerpo vive o muere.

Por lo general, los alimentos que dejan residuos ácidos son dulces y comidas pesadas o muy procesadas, como por ejemplo: azucar blanco, carnes, harinas de trigo y maíz, repostería industrial, alcohol, café, frutas extremadamente dulces. Los alimentos alcalinos son verdes, frescos, vivos, como las verduras, zumos, verduras de hoja, brotes, frutas como el aguacate, el tomate, el pomelo y los limones.

Cuando hablamos del concepto “amor” no hablamos del sentimiento que conocemos mayoritariamente en la Tierra; hablamos de una consciencia que abarca varios conceptos: integridad, unidad, respeto por la vida, salud, creación, respeto por el otro, etc. Muchos conceptos que creemos entender en la teoría, pero que en la práctica, muy pocas personas los saben aplicar.

Nos perdemos en creer, suponer, pensar, etc. cuando lo único que se ha de hacer, es simplemente SER. Vivir, sentir y ser feliz. Desapegarse de toda estructura psíquica y emocional, pues casi todo nuestro aprendizaje se ha basado en programaciones: sociales, familiares, culturales, políticas, religiosas, etc. Lo único que consiguen todas estas programaciones es que prejuzguemos al que tenemos delante, que no escuchemos y estemos pensando lo que vamos a decir, que no sintamos al otro ni a nosotros mismos, sin respetar la vida, la naturaleza ni a nosotros, generando una conducta antisocial, impersonal y un estado de tensión con el entorno. Aquí podríamos poner el ejemplo de las cenas de amigos donde cada uno habla con su móvil, las relaciones por internet, parejas y familias que cenan con la TV, la gente que camina por la calle escuchando música, las drogas, el alcohol, etc. Es el efecto llamado muchedumbre solitaria, o sea, un colectivo de individuos grises y autómatas.

Todo es luz, todo está creado de la luz. Todo tiene vida, vibra en una determinada frecuencia, y está impregnado de la esencia que lo creó, incluso un texto, un cuadro, una canción, una mesa, una piedra.

Esa esencia nunca se desprende, está presente en todo momento, y si emitimos un juicio, un pensamiento, una maldición o cualquier otra cosa o sentimiento, como Dioses Co-creadores, manifestados en este planeta Tierra, estaremos conectados a ello. Son una creación nuestra, un hijo, un proyecto, una manifestación y creación de nuestro ser y persona, del ego que representamos y el papel que alimenta.

Entonces entendemos que es importante tener buenas intenciones y deseos para con el otro. Lo que hacemos al otro de alguna manera me va a tocar a mí. Los lazos no se pueden cortar, se pueden repolarizar o minimizar su efecto y dejar de estar enfocados en ellos, desapegarse. De lo contrario estamos alimentando la energía, sea armónica o desarmónica, y tenemos que tener claro qué queremos.

Es importante auto observarse en todo momento, qué deseamos, qué pensamos y qué energías o creaciones enviamos a otros seres, sobre todo cuando estamos molestos o enfadados, porque recordemos que a mayor luz y consciencia, mayor poder de creación o destrucción, y todo vuelve, todo es causa y efecto.

A mayor luz, mayor responsabilidad y compromiso, eso es realmente el libre albedrío, ya no hay excusas. Aquí entendemos otro dicho del maestro Jesús: No hagas al prójimo lo que no quieres para ti. Atraemos según la frecuencia en que vibramos o emitimos. Ésa es la conocida ley de atracción. Si vibramos en desarmonía, atraeremos y generaremos cada vez más desarmonía y acabaremos enfermando. Si generamos armonía, tendremos una vida más agradable y saludable.

Leer más: LA CAJA DE PANDORA

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