Las 26 Llaves de la Nueva Consciencia – Parte 1

En primer lugar, quiero desearos un feliz inicio de semana. A lo largo de este mes quiero ir explicándoos qué son las 26 Llaves de la Nueva Consciencia. Muchos de vosotros ya me conocéis, habéis asistido a algunos de mis talleres, o  bien me seguís en esta andadura sobre el descubrimiento de la vida. Para vosotros y para todos los demás, este es el mensaje que os quiero transmitir con las 26 llaves de la Nueva Consciencia.

A algunos puede sorprenderos esto que voy a contaros. Antes de embarcarme en el viaje hacia el descubrimiento y la enseñanza que intento transmitiros, era publicista y diseñador gráfico. Esta faceta mía, desconocida para algunos, me ha ayudado bastante en mi labor como diseñador biofractal. Desde pequeño he tenido una gran sensibilidad para plasmar sobre el papel aquello que me ha sido revelado.

Quiero desnudarme y contaros un poco de mi experiencia. Desde pequeño me he sentido un poco raro. Esto que yo creía que era una rareza, me ha llevado a lo largo de los años a tener problemas de aceptación. Siempre he intentado buscar la explicación para saber de dónde vengo o quién soy realmente. Lo que he pretendido es salir  de la amnesia que tenemos todos los humanos e intentar encontrar el camino de regreso a casa. Esta vida que vivimos ahora  solo es un viaje, un aprendizaje. Mi labor es encontrar mi camino para regresar.

Decidí tomar este camino en un momento de crisis. A todos los que dedican esta existencia a buscar su camino les ha ocurrido. Pensé en abandonar, no creía estar haciendo nada aquí, pero entonces se me reveló que yo no puedo irme hasta que no cumpla la misión que tengo. Y como consecuencia, para cumplir esa misión debo aprender a disfrutar de esta vida.

Desde muy pequeño he tenido gran sensibilidad. Podía ver o sentir  cosas, energías, que para otros pasan desapercibidas. Muchos podemos alcanzar este nivel, solamente tenemos que despertar. A lo largo de mi camino se me han ido explicando cosas. No me considero un elegido, solamente he despertado. Cada noche venía a mi cuarto una energía que sentada en mi cama me explicaba una serie de conceptos, pinceladas que daban respuesta a todas esas preguntas que todos nos hacemos. Esta experiencia duró hasta los 14 años, cuando los seres superiores –o que están en otro plano porque han ascendido- consideraron que estaba preparado.

Después de ese tiempo de aprendizaje, unos ancianos me llevaron para que me presentara a unos exámenes y saber así si estaba bien preparado, si mi formación había terminado. Ahora no hay nadie que me forme. Aquella etapa se acabó y estoy dedicándome a trabajar. Soy una guía que acompaña a la gente a recuperar la memoria, porque todos tenemos estos recuerdos, solo tenemos que despertar nuestra memoria.

Me han preguntado en alguna ocasión cuándo fui consciente de la información que me daban, de las explicaciones y los conceptos. En mi realidad siempre me he sentido diferente, sobre todo en la adolescencia, esa etapa de tantos cambios. No quiero decir que por sentirme distinto fuera un ser superior o especial. Solamente plasmo cuáles eran mis sensaciones.

Muchas personas me dicen: “tienes suerte porque puedes sentir o ver cosas a otros niveles”. Pero el trasfondo es mucho más profundo; es la soledad. Convives con una profunda soledad. No es porque estés solo o aislado; alrededor tienes mucha gente que te quiere, pero te sientes solo. Tú no perteneces a este mundo o a este plano, y lo único que quieres es irte. Ya conoces otras realidades y quieres estar en los sitios a los que perteneces, no aquí.

Son estas las razones por las que yo mismo me dije que tengo que aprender a ser feliz, porque esta vida es un aprendizaje.

La gente constantemente te pregunta por todo, como si tu fueras un oráculo y pudieras solucionar sus vidas. Yo pretendo justamente lo contrario, quiero que ellos descubran cuál es su poder y que no mantengan oculto. Esto viene dado por las culturas, que nos enseñan que nosotros no tenemos la capacidad de hablar o comunicarnos con seres más evolucionados, en la cultura cristiana por ejemplo, llámalo Dios. Pero todos somos capaces de hacerlo. Yo lo hice.

Estos seres superiores  me explicaban cosas, cosas y conceptos que no llegué a ordenar hasta que no llegó mi momento, porque los momentos llegan. Mi Padre me decía: “Antonio, tienes que escribir un libro”, pero yo cuestionaba esta sugerencia porque no me consideraba tan importante. No tenía nada -o eso pensaba yo- que contarle al mundo. Sin embargo, la vida te fuerza y te obliga.

En épocas en las que mi existencia parecía no tener ningún sentido, o creía haber cumplido todas las misiones aquí en esta Tierra, yo me cuestionaba y hasta ponía en entredicho las teorías y caminos de estos ancianos diciéndoles: “Si yo estoy al servicio de la Luz no entiendo porqué estoy en esta situación de profunda tristeza, de incomprensión, de la nada, pues me considero buena persona”. Exigía que cambiara mi situación. Fue entonces cuando se me reveló el camino.

Ellos me dijeron: “Tú vas a escribir un libro y serán las 26 llaves de la Nueva Consciencia”. “No tengo un producto para vender” les respondí yo, pero ante mi alarma me dijeron que se elaboraría un material con una serie de plazos y que para marzo de 2011 tenía que empezar a hacer artículos y hacer  talleres. Era una forma de transmitir este conocimiento.

Al principio hablaba y era como hablar al vacío, a una fría pared que no me daría jamás una respuesta. Pero me puse a trabajar con cada energía que quería que se codificara, que necesitaba transmitir su mensaje ya que pocos son los que despiertan y pueden escucharla.

Fue esta la manera en la que me puse a trabajar en las 26 Llaves. Y para septiembre, me dijeron que tenía que estar en Sudamérica por los cambios de energía que se estaban produciendo. Y allí aterricé. Durante los dos últimos años de mi vida he estado haciendo un trabajo interior conmigo mismo para abrir códigos y memorias reconectando y recordando.

El libro de Los Tres Dragones, hace referencia al ADN que tenemos. Dividido en módulos, es una guía de trabajo que nuestros seres superiores consideran que debemos tener porque la Humanidad está muy cerrada. Cuando la gente decide por fin trabajar sus memorias, se topan con la pereza. Tú les das el material y les dices: “Trabaja con esto, esfuérzate”. Pero la humanidad no quiere esto, se agarra al tópico: “tócame y sáname”.

Y sí, la humanidad sigue estando como paralizada y estancada en la comodidad. Mi forma de explicar conceptos no ha sido en muchos casos comprendida. Por ejemplo, el concepto del tiempo circular sería algo así: todos estamos conectados en este planeta. Conocemos el tiempo lineal (ayer, el miércoles, mañana…) pero el tiempo circular es otra cosa. El tiempo circular sería como la conexión entre todos nosotros y nuestros actos. Por ejemplo, yo hago algo, sigo una misión, y después ese hilo, esa secuencia, tiene que ser continuada por otra persona tal vez en otro punto del planeta. Si yo norealizo mi parte, otra persona se quedará estancada porque yo no he hecho lo que me correspondía. Entonces aparece el bloqueo y la interrupción de los hechos que podrían o deberían haber sucedido. Es decir, si alguien no hace su trabajo en su momento otro tendrá más adelante una carga extra.

En mis talleres o escritos enseño muchas cosas que deberían estar ya aprendidas y entendidas. Esto me ha llevado a veces al agotamiento y a la comprensión de que, en mi caso, tengo que aprender a vivir desde otro punto de vista, desde la alegría. “Trasgozar” es un término que he acuñado para mí.

Antes de profundizar más aún en las 26 Llaves de la Nueva Consciencia quiero hablaros de lo que son las Jerarquías y de que todos formamos parte de alguna de ellas. Todos tenemos tres tipos de Jerarquías -aunque yo hable de cuatro según el lugar donde te encuentres-.

Por un lado tenemos la Jerarquía Terrestre compuesta por la Ciudad de los Siete Rayos o de los Siete Dragones. Son los que originariamente vinieron a formar el planeta. Se encuentran en ciudades intraterrenas o intraoceánicas. Hoy se conocen solamente cinco razas en el planeta, pero antiguamente eran siete. Han ascendido a otros planos más sutiles los elfos -azules- y los seres anaranjados que vienen del Sol. Ahora quedan la raza amarilla, la roja, la blanca -a la que nosotros pertenecemos-, la caucásica y la negra.

Por otro lado se encuentra la Jerarquía de la Fraternidad Blanca. Ellos son nuestros ancestros, frecuencias a las que pertenecemos, seres de nuestras familias que nos ayudan a solventar los problemas.

Está la jerarquía Estelar. Estos son los maestros ascendidos. Ángeles, arcángeles, comandantes, almirantes… diferentes frecuencias lumínicas.

La cuarta Jerarquía viene en función del país en el que te encuentres. No es una jerarquía propiamente dicha, es una calidad.

Todas las Jerarquías se conectan con nosotros porque todos tenemos el derecho de tener protectores y un soporte energético por el hecho de haber encarnado y haber venido a experimentar en 3D. Tenemos que ser conscientes de que ellos existen y sobre todo darles el permiso para que actúen. Si no damos este permiso ellos van a respetar siempre nuestra vida y acciones, por eso debemos ser conscientes de que están ahí para permitirles actuar. Si no, ellos no pueden interferir puesto que existe el libre albedrío. 

Con estos conceptos, que no son más que pequeños matices de lo que tratan las 26 llaves de la Nueva Consciencia, os dejo de momento. Me gustaría que hicierais una reflexión y una asimilación de todo lo que os he contado . Es mi misión proporcionarios las herramientas para que podáis recuperar vuestras memorias. En el camino os surgirán muchas dudas y cuestionaréis todo lo que intento transmitiros. Aquí estoy para explicaros cualquier cosa. La semana que viene, os contaré mucho más.

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