El Tao (23-01-2013)

Desde pequeño me ha constado mucho adaptarme y aceptar la realidad en la que se me planteaba vivir.

Debido a la incomprensión general que me rodeaba (escuela, familia, etc.) aprendí a desarrollar la habilidad de abstraerme del momento y programarme como si fuera un despertador, volver a la consciencia presente en días, semanas o hasta años.

Estos procesos, me dieron la habilidad de moverme interdimensionalmente a través de los laberintos de frecuencias lumínicas, pero también, ocasionó una desconexión de la realidad que no quería vivir, ocasionándome, en mi despertar (retorno a la realidad), tristeza, soledad, incomprensión, etc. y por tanto mayor desconexión con el entorno.

Así fui creciendo y luchando contra los temporales que nosotros mismos generamos en nuestra vida por falta de conocimiento, de consciencia o de una gran palabra que he aprendido hace poco: IMPECABILIDAD.

Impecabilidad podría traducirse como hacer lo que sientes en cada momento, ser fiel y honesto contigo mismo. Otro tema es que los demás respeten, acepten y entiendan esa impecabilidad, que tiene que ver contigo mismo y no te juzguen, pero eso es otro tema.

En ese transcurrir por la vida, todavía a día de hoy, sufro las consecuencias de esas abstracciones o saltos temporales, pues ahora las hago inconscientemente, y entonces me encuentro con sentimientos de tristeza y de no entendimiento que me aflijen; añorando el complemento, el estado de conexión y otras cosas que ya sabeis cuando uno viaja y vuelve al cuerpo físico.

Entonces, debido a todas estas sensaciones, mi jerarquía de luz, que me quiere y me cuida, me propone y me programa un viaje, un viaje físico pero a la vez interno, un viaje de conexión conmigo, con la tierra, con el corazón. Y acepté.

El viaje transcurre por tres paises: Argentina, Chile y Perú. En cada uno se me plantea trabajar tres de mis chacras de diferentes maneras. En Argentina el chacra de la comunicación, en Chile de la visión y en Perú de la conexión.

El viaje se me planteó en diciembre del 2011, en el momento en que mi jerarquía me comunicó que era hora de salir de mi abstracción y empezar a asumir mi responsabilidad con el planeta y con los seres humanos. Se me dieron varios códigos para empezar a trabajar la comunicación en talleres y una pauta de diferentes artículos para empezar a circular en diferentes medios de comunicación. También se me dijo que debido a los cambios frecuenciales del planeta, debía empezar este viaje los tres últimos meses del 2012 como fecha límite.

Actualmente, me encuentro en San Carlos de Bariloche y sigo trabajando la comunicación. Pero no sólo en la relación con el entorno, sino en un modo que no me esperaba, trabajando la comunicación con mi corazón, y esa es la razón por la que me gustaría compartir la enseñanza del día de hoy.

Esta mañana, como desde hace un par de días, me embargaba una sensación de tristeza y de incomprensión. Me preguntaba qué estaba haciendo aquí en Bariloche, no hay terapias para hacer, no hay movimiento (aparente) a mi alrededor, no hay propuestas, ni proyectos; y aunque me siento preparado, estoy a la espera de que otras piezas se muevan, y eso me hace estar en un estado de intranquilidad interna, de preocupación.

Y entonces, buscando una explicación, aparecen las respuestas.

Querido hermano, no estás sólo, en todo momento estamos contigo, acompañándote, cuidándote, amándote, escuchándote, pero para no sufrir, debes entender como funcionan los ritmos, la ley del Tao.

El Tao representa el vacío, el no tiempo; el no tiempo que genera el tiempo, que genera los ritmos. Toda la creación funciona de la misma manera, dando paso a que las diferentes fuerzas del cosmos y de la naturaleza se manifiesten.

Primer tiempo, inspiración. Se activa el campo magnético en ti, donde un agujero negro te absorve y te lleva a tu interior. Es el tiempo de analizar, de la introspección, de conectar con tu sabiduría, con tu ser, con tu corazón. Quietud, silencio. Es el tiempo de enraizar como te enseñaron las hermanas sacerdotisas (ver artículo, conversaciones con Isis), desde tu corazón. Es el tiempo de la espera, de la gestación, de la observación.

Tu campo energético se ha generado, crecido, estabilizado y potenciado. Has absorvido toda la fuerza de los cuatro estados básicos de la naturaleza, las cuatro fuerzas primarias están activas en ti. Agua, aire, fuego y tierra giran en tu corazón y es el momento de crear, de parir; es el momento del segundo ritmo.

El segundo tiempo, la expiración. Se activa tu campo eléctrico. Tu cerebro es como un interruptor. Un interruptor que procesa el estado en que estás. Estas inspirando o expirando? si inspiras, activas el corazón, si expiras, activas la manifestación. Se activa tu garganta, tu expresión, tu manifestación. En equilibrio, porque brota desde la inspiración, desde el corazón. Todo es armónico, lleno de paz y amor.

Esto es lo mismo que ocurre en la vida. A veces es momento de esperar, otras de que te esperen. Se trata de respetar tu ritmo y el de los demás, para que las creaciones sean a su debido tiempo, armónicas.

A veces cuando uno cree que está preparado y espera, desespera, porque no se da cuenta del ritmo en el que tiene que vibrar para que todo se de a su debido tiempo. Y por lo general, crea interferencias desde la mente y fuerza situaciones y momentos que acaban siendo totalmente desarmónicos.

Para que se de una cocreación correcta y estable, deben confluir los tiempos de todos. De esa manera, se crea un campo estable de frecuencias donde las fuerzas y factores del cosmos pueden actuar: campo magnético, eléctrico, gravedad, nuclear, espacio, tiempo, etc. a través de los elementales de la naturaleza que intervienen en el plano material.

Por tanto querido hijo, recuerda la base que en otras vidas has experimentado en las ordenes herméticas en las que has estado, recuerda la verdadera esencia de lo que es un Melchizedek.

La Orden Melchizedeck son los hermanos que guardan y ayudan a trabajar y proyectar los templos, pero no cómo se ha acabado interpretado este conocimiento. La energía del padre creador, la fuente que todo es, reside en todos vosotros. Sus puertas están en vuestro interior, en vuestro corazón. Ese es el templo, el templo de cristal, el templo crístico. De este significado es de donde la primera orden de los Iluminados de Baviera, sacaron el símbolo que los Masones utilizaron, de la escuadra y el compás. Los iluminados que construyen los templos en determinados lugares de la tierra, porque tienen el conocimiento secreto. El octaedro, el hueco entre ambos, representa el templo del corazón, la conexión con el cristo interno. Ese era el conocimiento que se daba en los templos secretos de los sacerdotes y sacerdotisas Melchizedecks y las enseñanzas de María Magdalena, Jesús, etc. donde algunos de los lugares eran representados por vírgenes negras (Ver artículo conversaciones con Isis).

Ahora querido hermano, marcha en paz, camina y recuerda, sigue el ritmo: Inspira, expira, vive.

De esta manera, vivirás en el presente, entendiendo, comprendiendo y cocreando correctamente.

He entenido la explicación, pero tengo una pregunta.

Me hablais de vivir el presente, el aquí y ahora, pero imaginemos un escenario: son las 8 de la mañana, estoy en una cocina, se escucha un hilo musical, acabo de prepararme un te, cuya taza caliente tengo entre las manos y comparto con una amiga, una tranquila conversación, mientras entra una suave brisa de aire por la puerta, su gato me acaricia la pierna y me llega el delicioso aroma de la tarta de zanahorias que está preparando en el horno.

Como puedo vivir el presente, según lo entiendo yo? Es eso vivir el presente?

Querido hijo, esa pregunta la realizas desde tu campo mental, pues ya has experimentado, en esta etapa de tu viaje, lo que es vivir el presente y la sensación que se experimenta. Acaso en tus paseos y estancias entre la naturaleza no has tenido todos tus sentidos activos? no has estado captando información y estímulos de tu entorno? tu campo intuitivo y mediúnico no estaba conectado con los guardianes y devas del lugar? y que sensación experimentabas? acaso no te llenaba un sentimiento de pertenencia e identificación con el entorno? no te embargaba un sentimiento de estar en el lugar correcto? de felicidad? de libertad? de integridad? de unidad? Eso es vivir, eso es estar en el presente. Cualquier otro sentimiento, es el resultado de la interpretación de la mente, es abstraerse, es no fluir, es no estar en el tiempo correcto y fuera de ritmo.

Recuerda querido hermano, que una de tus culidades es afinar el alma de los seres humanos a traves de tus trabajos y de tu presencia, pero debes aprender a que tu realidad, esté correctamente afinada y fluyas por la vida, igual que una bella melodía sale de las cuerdas de un instrumento bien afinado; sino, sólo generarás ruido.

Queda en paz, mi hermano. Estamos contigo.

Deja un comentario